Home Otros DestinosIndonesia Penglipuran: Bali detenido en el tiempo.

Penglipuran: Bali detenido en el tiempo.

written by Granadino Errante

Penglipuran es una pequeña aldea de la prefectura de Bangli, en el este de Bali. Situada como toda la zona en las faldas del volcán Agung, tiene el título de villa tradicional. Y bien merecido, como podrás ver. Puedes hacer esta visita si estás de escapada por esta zona de Bali. Las carreteras son preciosas de recorrer, y hay varios templos en la zona y una cascada. Yo la visité en mi scooter desde Ubud y no tuve problemas. Despacito, Google Maps, parando las veces que hiciera falta para comprobar la dirección o ver las vistas… Y más feliz que una perdiz.

Conducir en scooter por Bali es una auténtica gozada

  • ¿Buscabas tradición? Pues toma Penglipuran.

Resulta irónico que yo, que me había montado 500 historias en la cabeza sobre cómo debía ser la Bali tradicional, no supe reconocerla cuando la tuve delante (ya os lo conté en La isla de Bali) Y es que todo estaba tan limpio, tan bonito, tan cuidado… que me dio la impresión de ser un decorado para turistas. Y encima al cobrarte en la entrada al pueblo, todo me pareció artificial. Sin embargo al volver al hotel, pregunté y me dijeron que realmente era así. Los habitantes de Penglipuran llevan y visten una vida tradicional, a cambio de lo cual cobran una entrada al pueblo. No hay hoteles, cajeros, restaurantes ni comercios. No se puede circular con coche la larga calle principal, pavimentada en piedra. Ni esa ni ninguna, no hay coches en la aldea. Deben estacionarse en el parking de la entrada de la villa. Los aldeanos viven de la agricultura (en esta zona es tradicional el cultivo del bambú), la ganadería y la entrada turística.

  • Qué ver en Penglipuran

Penglipuran Bali
Calle principal de Penglipuran

Es una aldea muy pequeña. A la entrada se encuentra el pabellón principal de la aldea, donde se celebran bailes, las reuniones del consejo, etc. Una calle principal empedrada en desnivel es la arteria casi única, dando cuesta abajo a los cultivos. En dirección contraria se sube hacia el templo de la aldea y el bosque de bambú, por el que se puede pasear. El atractivo principal es ver precisamente esa vida tradicional, y maravillarse del mimo con que los balineses tratan sus hogares y su tierra. Dicen que es especialmente bonito en la celebración de Galungan y Kuningan, dos festividades que se celebran en Bali cada 6 meses. Estos festivales no tienen fecha fija que os pueda dar, pero en ellos se adornan los pueblos y se levantan los altísimos “penjor”. Varas de bambú decoradas con hojas de palma y adornos de colores.

  • “Please, come in my home”

Penglipuran village
Pórtico de casa

Esta es una frase que escucharás a menudo. La gente te invita a pasar a sus hogares para que puedas ver cómo es una vivienda balinesa tradicional. Como en muchos lugares de Asia, la vivienda se entiende como un conjunto de pabellones y edificios, no es todo uno solo. En el terreno siempre suele haber un pabellón para celebraciones familiares o atender invitados, un templo familiar, una cocina y una vivienda. Lo grande del terreno, la ornamentación y tamaño de los pabellones y construcciones, depende obviamente del nivel de renta de cada uno. Pero en Penglipuran todo son más o menos uniformes. Gente sencilla pero que cuida de sus templos, sus casas y sus plantas con un mimo que asombra. Algunos venden souvenirs, o agua, o algo de snacks para picar. Pero no son tiendas, ni es obligatorio dar nada por visitar la casa. Pero es gente humilde, no está de más dejar una propina si se entra.

  • Comer en Penglipuran

Penglipuran Bangli
Cocina tradicional balinesa

Es cierto que no hay restaurante, pero sí hay un warung tradicional donde se puede comer. Comida típica balinesa hecha en cocina tradicional, a fuego. Pero recuerda que no hay banco ni cajero, debes llevar el dinero ya preparado. Comiendo allí tuve una de las experiencias más curiosas de Bali. Junto a mí había una gran familia que estaba de visita desde Java. Al principio solo eran risitas y miradas que intentaban ser disimuladas, pero que vamos… que el disimulo más bien poco. A mí me entraba la risa de ver que los mayores empujaban a los más pequeños, como animándolos a hablar conmigo porque ellos mismos no se atrevían. Podía entender que querían enterarse de dónde venía, y al ver que yo me reía todo el grupo familiar (unas 15 personas) montó una feria de empujones, risas, vergüenzas y bromas. Y sin dejar de mirarme, jajaja. Al final un niño de unos 11 años se atrevió a acercarse. Con los dedos en la boca me preguntó de dónde era, y yo le expliqué que de España… Como suele pasar en estos países, no tienen ni idea de qué es España ni dónde está, pero si dices “Real Madrid” o “Barsa”, ya te conviertes en centro de atención indiscutible.

Al final todos y cada uno de los que chapurreaban inglés me acabaron preguntando cosas. Yo les enseñé dónde estaba España con del móvil, los niños alucinaron con la GoPro… Y yo aluciné más todavía de ver que, siendo yo el extranjero, fuera yo y no ellos el centro de atención. Por supuesto me hicieron fotos, me saludaron al irse… Fue bastante divertido.

Seguramente no hayáis oído hablar de esta aldea que visitar en Bali, pero ahora que la conocéis… ¿Os animaréis a visitar Penglipuran?

Te puede interesar...

Leave a Comment