Home Otros DestinosIndonesiaBali 5 templos de Bali que puedo recomendar (y 1 que no).

5 templos de Bali que puedo recomendar (y 1 que no).

by Granadino Errante

Los templos de Bali resultan fáciles de admirar pero complicados de entender para un occidental; acostumbrados como estamos a considerar lugar sagrado a un recinto cerrado y cubierto, casi siempre tendiendo a oscuro… Pero en Bali los templos son todo luz y aire. No existe lo cerrado, no existe lo oscuro. Parece que los templos de la isla son herramientas más que fines. Quiero decir que lo sagrado en Bali son los lugares, más que los edificios; las construcciones no son más que maneras de expresar lo divino del lugar. Por eso no hay paredes ni techos. Pero no dejan de ser lugares de respeto, y los pantalones cortos y shorts y camisetas de tirantes no son bien vistos. Las piernas se deben cubrir siempre en la visita, por lo que en algunos templos ofrecen sarongs (pareo tradicional) para taparlas. Hay sin embargo portales, puertas alucinantes de silueta casi alienígena, como sacados de otro planeta. Entradas que marcan un límite imaginario, y lo consiguen con bastante eficacia: mira bien si vas a pasar, pues desde aquí esto es territorio para hablar con los dioses. Quizás estas puertas sean el elemento más místico de los complejos religiosos, por su fuerte simbolismo. Porque por otra parte los templos en sí, al menos en mi percepción personal, no transmiten esa sensación. Sin embargo los enclaves… Eso es otra historia.

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  • Cosas que saber para entender los templos de Bali.

¿Templos sagrados o lugares sagrados?

Recuerdo cuando encontré de casualidad Tirta Empul, un templo famoso por sus baños rituales. Iba con la escúter dándole vueltas a la cabeza si había cogido el desvío correcto o no de las decenas de posibilidades, en mi camino a Penglipuran. Y de repente, al dar una curva, apareció la cabecera de un pequeño valle encajonado de una belleza deslumbrante. El sol se filtraba entre las palmeras, los bambúes y los árboles, dividiendo los rayos de sol que caían en las piscinas haciéndolas brillar como espejos. Todo era verde, rayos de luz y brillo. Como si alguien hubiera leído en tu cabeza como tenía que ser un lugar mágico tropical, y lo hubiera colocado ahí. Tuve que frenar y echarme a un lado de la carretera, creo que con la boca medio abierta. Deshice el camino con la moto, giré para retomar la dirección y volví de nuevo a trazar la curva, como si necesitara verlo dos veces para creerlo. O la serenidad salvaje de los acantilados del templo de Uluwatu, la tranquilidad absoluta del Lago Beratan

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Las localizaciones de muchos templos de Bali son espectaculares... y sagradas.

En Bali lo sagrado son los lugares. Altares, portadas, techos de paja como pagodas amontonándose piso tras piso… Eso es accesorio, señales. Los dioses y demonios de la isla están en el mar y los volcanes, los lagos y las cascadas, cuevas, nacimientos… Aunque el culto sea hinduista, con ritos y nombres establecidos, los templos de Bali ponen de manifiesto lo que, en realidad, pasa en cualquier parte del mundo. Si existe algo sagrado, si hay fuerzas en este mundo capaces de transformar, de crear y destruir, están en la naturaleza. Pero allí esta concepción tiene una enorme fuerza por la mezcla de creencias animistas. Lo demás, lo divino me refiero, quizás no sea más que esas paredes y figuras, construcciones de los hombres. Pero hombres somos, y desde esa perspectiva me temo que en ninguna faceta la capacidad humana de crear algo bello es tan evidente como en sus recintos sagrados. En el caso balinés no existe la monumentalidad de India, ni la exuberancia decorativa de Tailandia. Esto no resta nada de belleza ya que tienen una personalidad única, y méritos artísticos propios.

Cómo son los templos de Bali.

Los templos de Bali se organizan alrededor de los altares, las casas de los dioses. Y esta es una idea fundamental que debéis tener en cuenta: el hinduismo no contempla estas construcciones como símbolos, si no literalmente como moradas de la divinidad. En Nepal por ejemplo las pagodas callejeras tienen hasta una campana, para tocar cuando se visita el templo para rezar o dejar una ofrenda (te lo cuento en Katmandú: la calle como espectáculo). La campana es el timbre de la casa, y su función es esa, avisar al dios para que sepa que estás allí, y te “abra” sus puertas. Es bastante alucinante, ¿no? Son de tipo pagoda, con techos superpuestos pero con características propias; van decreciendo en tamaño, son de forma convexa y de cubierta vegetal. A mayor número de tejados y altura, más importante es el altar. Y a mayor número de altares, más rico es el templo. Como suele ocurrir en los templos hinduistas, esta parte está restringida al culto de fieles, y no pueden entrar quienes no profesen la religión. Hay casos excepcionales como Tirta Empul, donde sí se puede caminar cerca de ellos.

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Los seres mitológicos y sobrenaturales pueblan cada rincón de los templos balineses.

Esta zona de altares suele estar cercada y marcada por una puerta ritual, y lo que haya alrededor ya depende de la importancia del conjunto religioso. Pabellones para reuniones del consejo de ancianos, para pelea de gallos, estanques, piscinas y baños rituales… Cada templo tiene más o menos elementos según su ubicación y riqueza. Sin embargo tamaño no va siempre asociado a importancia: uno de los principales templos de Bali es Tanah Lot, construido literalmente sobre una isleta rocosa en el mar. Con esta ubicación es imposible crear un gran complejo, y apenas tiene un altar. El dinero hace grande a los templos, pero la devoción es la que los convierte en importantes. En las entradas suele ser común que haya estatuas de seres sobrenaturales: demonios, nagas, etc. ¿Y qué pinta un demonio protegiendo? En el pensamiento oriental siempre tenéis que tener en cuenta el concepto de ying-yang. Nada es completamente malo ni bueno, todo tiene sus virtudes y defectos. No existe ese enfrentamiento de bien y mal como en nuestra civilización occidental. Tanto dioses como demonios tienen las dos facetas: características creadoras o favorables, y características destructoras. Como la vida misma, los pétalos y las espinas forman parte de la misma rosa. Un punto de vista bastante más realista me parece, ¿verdad?

Qué mirar en un templo balinés.

Los trabajos artísticos se centran sobre todo en la cantería y carpintería, y en las disciplinas asociadas; talla de piedra y madera, dorado y policromía. La escuela balinesa se forma a partir del S. XIV partiendo de la influencia del estilo de Java, pero añadiendo la gran riqueza de seres mitológicos y demonios con que contaba la isla, herencia de las religiones anteriores al hinduismo. Como el propio hinduismo de la isla, con mucha influencia del animismo-chamanismo y del budismo. Una cosa que descubriréis es la capacidad para la belleza de los balineses. Ellos entienden que la belleza ayuda a ordenar el mundo, es una muestra de equilibrio y una forma de ayudar a mantenerse frente al caos y los vicios. La belleza en Bali no es un talento, es una actitud vital. Y por eso desde las bandejitas trenzadas para las ofrendas diarias, hasta el mayor pórtico de piedra de un templo, todo es creado con mimo y gusto exquisito. La hierba se recorta, se cultivan flores y plantas, se limpia. Los elementos dañados son sustituidos y retallados, siempre intentando ofrecer la mejor cara dentro de las posibilidades. Esto tiene su contrapartida, pues es complicado encontrar elementos anteriores al S. XVI; especialmente en los altares y construcciones de madera, como por otra parte es normal teniendo en cuenta lo perecedero de este material. Y más en una isla con el índice de lluvias que tiene Bali. Ya descubriréis por vosotros mismos en las visitas ese buen gusto y esa enorme cantidad de detalles y caras monstruosas, esos seres sobrenaturales que pueblan los templos de Bali y el día a día de esta supersticiosa y religiosa isla.

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Los balineses son excelentes artesanos, y tienen un gusto exquisito.

Templos de Bali.

  1. Pura Taman Ayun.

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Parece un grabado del S. XIX...

Este templo del centro de Bali se levantó en el S. XVII como templo de la familia real de Mengwi, población en la que se encuentra. Se trata de un templo de agua, con estanques y piscinas creadas en el complejo, y un espacio ajardinado muy bien cuidado. El conjunto es precioso de ver, con una concepción muy paisajística que hace que parezca un parque; no es por nada que su nombre significa “bello jardín”. Pero las construcciones también son muy interesantes pues al ser un templo real, cuenta con muchos pabellones para diferentes usos que no todos los templos tienen. Su valor hizo que en 2012 fuera reconocido como sitio de la Unesco.

2. Pura Tirta Empul.

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Los baños "purificadores" y contaminados de Tirta Empul.

El famoso templo de Bali cuya ubicación me deslumbró como os he contado antes. Se trata de un nacimiento de agua (río Pakerisan) que ya era tenido por sagrado antes de la llegada del hinduismo, y de ahí su nombre: el Templo del Nacimiento Sagrado. Sus aguas están consideradas purificadoras, y dispone de varios caños y piscinas para baños rituales. Siento aguar la fiesta a los que piensen darse un baño “purificador”, pero las aguas actualmente están contaminadas por filtraciones de vertidos y basura; no es nada recomendable meterse en las piscinas. Este espacio dedicado al dios Vishnu fue creado en el S. X y está declarado Patrimonio de la Humanidad.

3. Tanah Lot.

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Uno de los parajes más fotografiados de Bali.

Megafamoso, megafotografiado, megavisitado y megaturístico. La espectacular localización de este templo de Bali pierde mucho al verse uno rodeado de turistas y palos selfie por todas partes. Y claro, es que el sitio es una maravilla como paisaje, eso no se lo quita nadie; pero la sensación de sitio sagrado se pierde totalmente con tanto visitante (servidor incluido). Supongo que lo mejor es buscar las horas menos concurridas e intentar contemplar el islote al amanecer o anochecer. No es visitable como los anteriores, pero las vistas compensan la sencillez y pequeñez de la construcción. El Templo de la Tierra en el Mar fue construido en el S. XVI por monjes, y dedicado a los espíritus del mar. Está custodiado por nagas, las serpientes marinas que representan a estos espíritus.

4. Pura Ulun Danu Beratan.

templos de Bali Pura Ulun Danu Beratan.
Si los dioses no quieren vivir aquí, yo me ofrezco voluntario.

Todo lo dicho sobre turismo masivo del templo anterior es aplicable a este templo del Lago Beratan. Otro de los imperdonables de los circuitos, de nuevo habría que intentar visitarlo en horas poco concurridas para poder admirarlo como sitio sagrado, y no como atracción viajera. A todos los extranjeros se unen los locales en gran número, pues es uno de los sitios de mayor devoción para los isleños. Tampoco es visitable la parte de los altares, por lo que solamente podemos disfrutar de las vistas, que no es poco en un entorno tan espectacular. Construido en el S. XVII, el Lago Beratan ya era tenido por lugar sagrado ya que sus reservas de agua son canalizadas y permite la agricultura del centro de Bali, como la de los famosos arrozales de Jatiluwih. Está dedicado a Dewi Danu, diosa balinesa de los ríos, lagos y aguas (dulces se entiende). Es una buena muestra de la idiosincrasia de las creencias balinesas, pues es un templo hinduista dedicado a una diosa local que además cuenta con una estatua de Buda en su zona restringida. Todos los alrededores del lago hacia las tierras llanas están rodeados de templos y altares menores, para bendecir y agradecer el caudal que permite la agricultura en la extensa zona de influencia. Está a 1200 m. de altitud y tiene un microclima nebuloso y fresco, por lo que no debe sorprenderos si pasáis frío en manga corta. No está de más echar algo ligero de abrigo, por experiencia propia jeje.

4. Pura Luhur Uluwatu.

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Espectacular acantilado del templo de Uluwatu

Tercero de los top turísticos de los templos de Bali. Es también muy pequeño y de visita restringida, por lo que lo realmente atractivo del sitio son las impresionantes vistas de los acantilados. Y los monos, lo que le gusta al turismo los monos oye, con lo imprevisibles que son jaja. Como siempre evitar llevar comida y bebida al aire, o cualquier cosa que cuelgue, gorros, sombreros, gafas de sol… El que avisa no es traidor. Los monos del templo están tan acostumbrados al turismo que incluso han aprendido a comerciar, cambiar una cosa tuya por algo que te ofrecen; de hecho son incluso estudiados por antropólogos y biólogos. Pero no te engañes, no dejan de ser monos. Y si pueden robarte a traición, lo harán. Este templo dedicado a Hanuman tiene un historial como sitio sagrado antiguo, y se piensa que el promontorio en el que está es la barca petrificada de la diosa Dewi Danu. Pero sólo se han conservado elementos a partir del S. XI. Además de las impresionantes vistas, es famoso por celebrarse cada puesta de sol una danza kecak representando un pasaje del Ramayana sobre el dios mono. Antes del turismo la representación era un acto sagrado realizado en determinadas ocasiones; pero las cosas cambian y actualmente es un espectáculo folclórico para turistas.

5. Pura Ulun Danu Batur.

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Impresionantes pórticos de Pura Ulun Danu Batur.

Y llegó la oveja negra de la familia. No es que no os lo recomiende, es que renuncié a visitarlo por un incidente. Yo iba dispuesto a visitar uno de los mayores y más impresionantes complejos religiosos de Bali, en el espectacular entorno del Lago Batur. Una vez que llégué no me dio tiempo ni a parar la moto. Literalmente una vendedora de sarongs se me avalanzó encima colocando una mole de fardo en el manillar, y pidiendo desesperada que le comprara uno. A mí apenas me dio tiempo a reaccionar porque la moto se volcó con el ímpetu de la mujer y el peso del fardo, y tuve que dar varios traspiés para no acabar en el suelo yo también. La escena siguiente fueron unos 5 minutos de pesadilla, con yo desencajado, la mujer metiéndome los pareos por la boca casi, e intentar mantener la compostura y poner la moto en pie y salir corriendo de allí; realmente me costó no dejarme llevar por el agobio y el enfado, no me había pasado nada así en Bali ni me volvió a ocurrir, pero fue de lejos la experiencia más desagradable del viaje. Arranqué y me fui con la mujer todavía dando chillidos a mi espalda, y aparqué por fin junto al muro perimetral del templo, pero con el ánimo ya totalmente cambiado. Había leído en la guía que algunos locales intentan engañar a los visitantes diciendo que no se puede entrar sin guía al templo, así que cuando se me acercó el primero rechacé con gesto seco la oferta y seguí haciendo fotos. Al tercero que se acercó, ya con todo lo caliente que iba, le lancé una mirada asesina y lo que hice fue irme a por la moto y directamente marcharme sin ver el templo. O eso, o acabo saliendo en los periódicos locales jajaja. La experiencia me desagradó lo bastante como para no intentar volver, una pena porque me lo perdí. Pero las cosas no salen siempre como uno quiere, ni siquiera en una isla tan amable y sonriente como Bali.

Bueno, y esto es lo que puedo contaros según mi propia experiencia y lo que visité. Recordad que podéis consultar todo lo publicado sobre esta increíble isla en la sección del blog Bali. Aunque no seáis muy de monumentos, no dejéis de visitar un aspecto fundamental de la vida balinesa. La profunda religiosidad de su pueblo, y los bellísimos enclaves de los templos de Bali.

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