Home Granada Museo Arqueológico de Granada: 3 motivos y 7 joyas por visitar.

Museo Arqueológico de Granada: 3 motivos y 7 joyas por visitar.

by Granadino Errante

El Museo Arqueológico de Granada, como no podía ser menos, no es sólo un museo. Es también una casa palaciega, un nido de historias y leyendas, y la morada de un fantasma. Pero en este artículo nos centraremos en su faceta museística.

Lo primero que debéis tener en cuenta, es que la reapertura del museo se ha hecho en 2018 con una exposición temporal de algunos de sus tesoros. Aviso esto para evitar desengaños o pensamientos de que la colección no vale la pena; muy al contrario los fondos que atesora esta institución, son de gran calidad aunque actualmente no puedan disfrutarse en su totalidad.

  • Información práctica.

  1. Dirección: Carrera del Darro 41-43.
  2. Horarios: Invierno (del 1 SEP- 30 JUN): Martes a Sábado de 9 a 21 horas. Domingos, festivos y lunes víspera de festivo de 9 a 15 horas

    Verano (del 1 JUL-31 AGO): Martes a Domingo y festivos de 9 a 15 horas.

  3. Precio: gratuito para miembros de la UE. 1´50 € el resto.
  4. Web (provisional de la exposición): Tesoros del Museo Arqueológico y Etnológico de Granada
  • 3 motivos para visitarlo.

  1. El edificio en el que se encuentra, la Casa de Castril, es una de las más bellas casas señoriales renacentistas de Granada. Su espectacular fachada plateresca, el artesonado mudéjar de la escalera o las maravillosas vistas de la galería superior, merecen la pena verse.
  2. Además es una de las casas que más misterios atesora, escondiendo leyendas, una familia señorial de oscuros orígenes, y un fantasma con nombre propio: La Dama Blanca. De estos dos puntos os hablaré en una entrada aparte que publicaré próximamente, en las Historias de Granada.
  3. El museo es uno de los más antiguos de España junto con los de Valladolid y Barcelona, creados en 1879. Pero existió anteriormente un Gabinete de Antigüedades desde 1842. Sus fondos están considerados de los mejores del país, por el arco cronológico que abarca y su variedad. Pero lo que ahora te presento es una selección de sus tesoros expuestos, y te aviso de que la joya de la corona la dejo para el final, je je.
Museo arqueológico de Granada Albaicín
Fachada de la Casa de Castril, sede del museo.

7 joyas del Museo Arqueológico de Granada.

  1. Unas alpargatas con 5.000 años de antigüedad.

Museo Arqueológico de Granada Casa de Zafra
¡Lo que habrán andado éstas!

Por esas cosas extrañas que a veces ocurren, se han conservado en asombroso estado estas alpargatas de nada menos que el tercer milenio adC.

Se encontraron sobre 1857 en la Cueva de los Murciélagos en Albuñol, junto a una corona de oro que constituyen dos de las joyas del museo granadino. Ya que son las muestras de trabajo del oro y cestería más antiguas conservadas en España.

2. El astrolabio de Ibn Zawal.

Se trata de un  instrumento de precisión utilizado para cáculos astronómicos. Es uno de los 40 escasos ejemplos que quedan en el mundo, y su factura es nazarí. Fue realizado en el Albaicín de Granada en 1481.

3. La coraza púnica de Almuñécar.

Museo Arqueológico de Granada Coraza
La coraza en la Sala de Colonizadores.

Se trata de una coraza de bronce procedente seguramente de un naufragio. Data de los siglos V-IV adC. y su valor reside en enlazar el puerto fenicio de Sexi (actual Almuñécar en la costa granadina), con las colonias comerciales de Sicilia y la península italiana.

No se sabe si perteneció a algún guerrero aristócrata que iba en el barco, o si iba destinada para un aristócrata local. Se encontró junto a otros hallazgos en una cueva submarina.

4. Los alabastrones de Laurita.

Estos recipientes de alabastro aparecieron en la necrópolis de Sexi. Lo interesante del caso es que aunque la necrópolis es del S. VII adC. y púnica, las ánforas funerarias de alabastro son egipcias del S. IX adC.

Por jeroglíficos tallados en las piezas, se sabe que proceden de las tumbas reales de Menfis que fueron saqueadas. Acabaron 200 años después en esta ciudad de la costa granadina, para contener los restos de un aristócrata local. Han sido expuestas en el Metropolitan de Nueva York.

Museo Arqueológico de Granada togado de Periate
Una estatua de bronce compuesta por piezas de diferentes talleres.

5. El togado de Periate.

Esta escultura tardorromana se encontró en 1982 en la aldea de Periate, perteneciente al municipio de Píñar en Granada. Su valor es ser una muestra de las pocas esculturas de bronce conservadas, y además una de las de mayor tamaño de España (1,60 m).

Se piensa que el cuerpo se realizó en un taller local, mientras que la cabeza procede de otro, y las manos de un tercero. Probablemente representa al emperador Claudio II el Gótico (268-270 dC.).

6. El Ganímedes de la Alhambra.

Granada romana museo

Esta pieza llama inmediatamente la atención por su belleza. Pero es que además tiene una interesantísima historia.

No llegó al museo de ninguna excavación, sino de la Alhambra. Concretamente como resto de la colección de antigüedades romanas que tuvo el Conde de Tendilla, Don Íñigo López de Mendoza, a principios del XVI.

Como Alcaide de la Alhambra y Capitán General del Reino de Granada, coleccionó varias piezas clásicas traídas tanto desde Italia, como sacadas de la misma Granada y poblaciones circundantes. No sabemos si esta pieza provenía en origen de algún yacimiento granadino o de Italia, pero por su factura y semejanza con otros conservados, se sabe que sigue la escuela de Praxíteles.

7. Una muela infantil: la joya de la corona.

Museo Arqueológico de Granada Niño de Orce
A veces lo más pequeño es lo más valioso.

Ni escultura, ni cerámica, ni oro. La gran joya del Museo Arqueológico de Granada es un molar, un diente de leche infantil con una antigüedad de 1.400.000 años. Es el resto humano más antiguo encontrado en Europa Occidental, zanjando definitivamente la controversia del Hombre de Orce.

Apareció en el yacimiento de Barranco León, unos de los varios que se excavan en el municipio granadino, junto a industrias líticas y huesos con señales de acción humana. Estos yacimientos, menos famosos y vendidos que el de Atapuerca, son no sólo más antiguos, sino más ricos.

Y por si no lo sabíais, se encuadran en una de las zonas arqueológicas más importantes a nivel mundial, el Altiplano de Granada. Porque yacimientos hay muchos, y más antiguos. Pero zonas donde pueda encontrase presencia humana desde 1.000.000 de años hasta la actualidad, eso es otra historia.

Y a pesar de ser tan importante, está al 95% sin excavar. Ciudades y santuarios íberos, poblados argáricos, villas, campamentos y un municipio romano, abrigos neolíticos, basílicas paleocristianas… La zona es por desgracia bien conocida por los expoliadores, desconocida por el público y ninguneada por las autoridades.

 La eterna exposición temporal.

El Museo Arqueológico de Granada, como buena cosa granadina, tiene una historia complicada, rica y… llena de malafollá. Ya tenéis algún ejemplo en el blog en el artículo del Museo Casa de los Tiros. No pretendo hacer un artículo de crítica en el mal sentido; pero para conocer a una ciudad y amarla, igual que a una persona, hay que conocer también sus defectos. Y lo negativo que aquí pueda leerse no es con ánimo de “hablar mal de”; es que simplemente esta ciudad, como cualquier otra, también tiene sus cosillas.

Lo cierto es que es una suerte que los fondos hallan llegado tan completos hasta nosotros, con tanto cambio de sede, tanto traslado provisional, tanto cierre por falta de dinero o por necesidad de obras… Y más teniendo en cuenta que algunos datan de excavaciones del S. XVIII, como las polémicas del Padre Flores; cuando ni existía la arqueología, y no se buscaba comprender el pasado sino encontrar tesoros.

Cuando se crea en 1879, los fondos se componen indistintamente de antigüedades, obras de arte y restos de monumentos desaparecidos de Granada. Todo guardado conjuntamente en el gigantesco y desamortizado convento de Santa Cruz la Real, en el Realejo. Fueron 10 años sin pena ni gloria en el que no hubo una voluntad firme ni fondos para acometer un  proyecto realmente museístico.

Desde 1889 los fondos de antigüedades comenzaron un periplo por distintas sedes, que duró nada menos que 34 años; durante la mayor parte de este tiempo las colecciones estuvieron sin ser expuestas, a pesar de que se había pasado de 3352 piezas en 1870, a 6579 en 1902.

Finalmente se decidió ubicarlas en la Casa de Castril, en cuya adquisición el ayuntamiento estaba en negociaciones. La compra se formalizó en 1917, pero el museo no abrirá sus puertas hasta 1923. Y aunque era bueno tener una sede definitiva, desde el primer momento se supo que la elección no era adecuada por ser un espacio insuficiente y muy necesitado de reformas e intervenciones. 100 años después sigue en el mismo lugar, y sigue siendo inadecuado como el primer día, por muy hermoso que sea el palacete.

No en vano la galería superior de la cara sur de la casa, se hundió en 1935 y no pudo efectuarse reparaciones por el estallido de la Guerra Civil. Nuevos cierres vendrían por la necesidad de obras en los años 42, 48 y 52, momento de inflexión en que comienzan a mejorar las cosas.

En 1962 se adquiere la casa contigua para la ampliación del museo, cosa que no tendrá efecto hasta 1967. Y el primer proyecto de exposición serio, ordenado cronológicamente, se realizará en 1974 en un total de 7 salas.

Sin embargo una enorme colección de fondos estaba sin exponer, como toda la numismática y la etnografía, mucha epigrafía romana, etc. Durante la década de los 90 y principios del S. XXI hubo varios cierres hasta el definitivo por necesidad de obras de 2010… Y así ha continuado 10 años más, un museo “creado” en 1879 pero que no verá una exposición con criterios museísticos hasta casi 100 años después.

Un museo que casi ha pasado más tiempo cerrado que abierto, que no puede enseñar ni el 10% de lo que atesora. Y es que Granada, por desgracia, es muy así. Pocas cosas han existido y existen tan nefastas para esta ciudad como la falta de capacidad de los organismos políticos, las polémicas ciudadanas y la dejadez de sus propios habitantes.

Si os interesa la cuestión podéis leer el artículo de Isidro Toro Moyano, del que he extraído los datos. Ya veis, como os prometí, que la historia del Museo Arqueológico de Granada es todo un episodio. ¿Lo habéis visitado?

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