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Cascadas de Prado Negro: senderismo en Sierra de Huétor (Granada)

by Granadino Errante

Las cascadas de Prado Negro es una ruta excelente para una excursión de un día desde Granada. En coche se tarda apenas 20 minutos en llegar hasta el punto de arranque; y sin ser difícil ni complicada de seguir, nos ofrece vistas, cuevas, saltos de agua, paso por un desfiladero y bosque mediterráneo.

Este sendero se hace en el Parque Natural de la Sierra de Huétor, y es una muy buena toma de contacto con sus sierras y ecosistemas. Estamos en el mediterráneo, así que no podéis esperar espectaculares caídas de agua. Pero seguid leyendo y mirad las fotos y vídeos, y os convenceréis de hacerlo.

  • Información práctica

Ubicación: Parque Natural de la Sierra de Huétor, Granada.

Dificultad: sencilla.

Tiempo: 2-3 horas completa.

Enlace wikiloc.

  • Cómo llegar.

Hay que coger la A92 dirección Murcia. Pasado el Puerto de la Mora, coger la salida Las Mimbres-Prado Negro, que enlaza a la antigua carretera. Unos pocos kilómetros más adelante hay otro desvío a mano izquierda que se adentra en el bosque, indicando Prado Negro. Seguir esta carretera hasta el área recreativa de la Fuente de los Potros.

Allí se puede aparcar y seguir andando la carretera dirección a Prado Negro 1 km. Más o menos. Ya frente al área de Las Mimbres, veréis una pista forestal que baja a mano derecha. Es el punto de arranque de la ruta.

El camino en coche se hace bastante entretenido, pues la autovía gana en altura y atraviesa el parque natural. Las vistas de los bosques y las montañas son muy bonitas, y mejora más aún cuando se toman las carreteras secundarias.

La ruta de las cascadas de Prado Negro.

  1. De la Umbría de los Alcaldes al arroyo de Prado Negro.

La pista baja empinada junto a un arroyo, entre un paisaje de encinas. Los óxidos tiñen la tierra con tonos rojizos, ocres o violáceos, y la vista de las montañas acompaña durante la bajada.

Al llegar al fondo se abre una vaguada con una alameda; es el arroyo de Prado Negro, que bajará más o menos caudaloso según la estación. Hay que dejar la pista y comenzar a andar por sendero. Sigue el borde de la vaguada hasta una espesura de zarzas y retamas que hay que atravesar, buscando ascender.

2. Del arroyo al Pilar del Curandero.

Para orientarnos podemos buscar las numerosas cuevas que se usan como abrigo de pastores, en la ladera de las montañas. Hay que subir y dirigirse a la derecha, buscando un poste de luz y un sendero que es más bien un camino de cabras.

Al subir llegaremos a una llanura desde la que tenemos unas vistas preciosas del valle del arroyo y las montañas que lo rodean. Además hay ejemplares muy antiguos de árboles en el borde derecho, uno de ellos hueco.

Si seguimos avanzando llegaremos a un puentecillo en el que está el Pilar de Manuel el curandero, un personaje muy popular muerto hace unas décadas que vivía en una choza del mismo parque, en el paraje del Molinillo. Tenía mucha fama de sanador, y sus devotos pagaron este pilar en su memoria.

3. Tajo del Despeñadero.

Esta parte le añade emoción a la ruta. Tenéis que buscar el morro de la pared que se levanta a la izquierda del pilar, donde encontraréis otro sendero que marcha por el filo de la montaña.

Las vistas merecen la pena, pero no hay que despistarse pues es un paso estrecho. Su nombre indica bien el paraje, y el ruido del agua cayendo indica la existencia de saltos de agua a los que no se puede acceder, como no fuera haciendo rápel desde el cauce del arroyo.

Pasado el tajo, el sendero continúa entre encinas hasta llegar a una puentezuela donde se juntan los caudales del arroyo y de la Fuente Grande. Si venís en época de lluvias, aquí encontraréis unas chorreras que se forman cuando la Fuente grande rebosa.

Tras cruzar el puentecillo, hay que tomar el sendero que baja hacia la izquierda.

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Chorreras de la Fuente Grande, suelen aparecer en otoño y primavera.

4. Las cascadas de Prado Negro.

Las cascadas de Prado Negro han conservado muy bien su ecosistema por lo escarpado de su situación. No dejar ningún tipo de basura ni residuo, no mover las rocas ni partir ramas para poder acceder.

En el camino encontraréis un prado que suele estar húmedo hasta en verano, con pequeñas oquedades en las paredes de roca. Hay varias especies botánicas valiosas; es un sitio ideal para comer y vuelvo a insistir en que debemos ser responsables. Dejadlo todo limpio, las plantas sin cortar… Pasado el prado, escuchad el ruido del agua y guiaos por él, para encontrar el primer salto.

Se trata del más alto de los dos que se puede acceder, y hay que tener cuidado y bajar ayudándose de las manos. La humedad y los líquenes hacen que la roca sea muy resbaladiza.

La cascada debe tener unos 10 metros, y la abundancia de agua depende de las lluvias, aunque nunca llega a estar seca.

cascadas de Prado Negro senderismo
La cascada grande en primavera.

Refrescarse justo bajo el salto de agua, como en cualquier cascada, es peligroso. El cauce arrastra piedras, ramas, etc. y podríais ser golpeados con fuerza.

Volviendo al sendero y siguiendo bajando, sorteando una parte frondosa de ramas, se llega a un pequeño llano donde el ruido es muy fuerte. Se trata del segundo salto o cascada, más plano y mucho menos alto que el anterior, pero en un entorno precioso.

Ahora ya sólo queda volver, siguiendo el sendero cuesta arriba deshaciendo lo andado. Llegaréis al poblado de Prado Negro, donde se encuentra el conocido Mesón el Jabalí. Una opción para cervezas, comer o tomar café.

Cascadas de Prado Negro ruta
Cascada pequeña de Prado Negro.

4. Vuelta de Prado Negro.

La vuelta se puede hacer siguiendo la carretera hasta la Fuente de los Potros, o por sendero que bordea la montaña para salir al mismo lugar. Ya depende de las ganas que tengáis o la hora que se os haya hecho.

  • Cuándo hacer la ruta de las cascadas de Prado Negro.

Cada estación tiene su encanto y sus dificultades.

Invierno.

Es una zona de montaña donde no es rara la nieve y mucho menos el frío. La humedad hace que la sensación térmica sea aún menor. Hay que equiparse bien e informarse del parte meteorológico, pero esta zona nevada es otro mundo por completo. Un espectáculo que no defrauda.

Mejor por la mañana con tiempo, para evitar la noche y la bajada de temperaturas.

Otoño y primavera

Seguramente los mejores meses para ir. Ni demasiado frío, ni demasiado calor. Además al ser épocas de lluvias, las cascadas muestran más volumen y se pueden ver las chorreras de la Fuente Grande. Los colores de la otoñada dan un toque espectacular a los parajes de naturaleza.

Informarse del tiempo siempre. Que te llueva en una zona así, a kilómetros del coche, no es nada recomendable.

Verano

Como en invierno, mejor acudir por la mañana. Las horas más calurosas se pueden aprovechar para volver a casa o echarse una siesta a la sombra.

Si nos sorprende una tormenta de verano, apartarse de cauces, ramblas y torrenteras.

Y ya acaba este post. Os propongo una excursión preciosa y fácil de hacer, que no os llevará más de tres horas andando; ¡y a sólo 20 minutos de Granada! Si habéis venido a visitar la ciudad, podéis alquilar un coche o moto (de más de 250CC) y pasar el día descubriendo la naturaleza de Granada. Siempre os digo que esta ciudad es mucho más que la Alhambra. Y si os gusta el senderismo podéis echarle un vistazo también a El Bosque Encantado del Camarate.

Sed responsables, sed respetuosos, y disfrutad con maravillas como esta ruta de las cascadas de Prado Negro. Si la hacéis o echáis en falta algún detalle, escribidme un comentario y lo hablamos, ¿vale?.

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